martes, 29 de julio de 2014

Desinformación y guerra política

Ya empezó la guerra electoral. Los partidos políticos desarrollan estrategias para lograr un posicionamiento inicial que los haga ver fuertes y listos para la contienda de 2015.

En la opinión pública se han colocado con fuerza los nombres de los que podrían ser candidatos a los múltiples cargos de elección popular. En especial despierta  especulación el tema de los aspirantes a la gubernatura.

PRI, PAN, PRD y los partidos de minoría ya tienen sus potenciales precandidatos a gobernador.
Se especula también acerca de los posibles métodos de elección para definir a los abanderados. Encuestas, candidatos de unidad y consultas a militantes y simpatizantes están sobre la mesa como alternativas. Métodos electivos que estarán definiendo allá por el mes de noviembre de este año a los finalistas que competirán por la gubernatura.

Los dirigentes de todos los partidos afinan sus estrategias, proponen alianzas, trabajan en la organización interna de sus estructuras electorales y atacan y contraatacan a sus adversarios.
Mientras tanto el Instituto Nacional de Elecciones ya empezó la selección de quienes integrarán la nueva autoridad electoral en el estado.

Todo este ambiente político nos revela que ya estamos instalados en la lucha por el poder, disputa que habrá de definir quiénes conquistarán la representación de los ciudadanos.

Al respecto llama la atención que el Partido Acción Nacional se haya montado en una estrategia de ataque contra el PRI en dos frentes. La primera consiste en un ataque sistemático a la labor y resultados del gobierno estatal. Descalificaciones y críticas corrosivas que buscan desprestigiar y debilitar la imagen y legitimidad del gobierno del estado.

La segunda es divulgar la versión de que en el PRI se han encendido los “focos rojos” por un presunto peligro de que este partido pierda la gubernatura. Iniciaron esta estrategia a raíz de una publicación divulgada por el periódico Reforma en el que se daba cuenta de un supuesto estudios de análisis y prospectiva en el que se vaticinaba que el PRI podría perder la gubernatura en San Luis Potosí. Este estudio no cita fuente precisa responsable de la investigación. Tampoco metodología, por lo que queda claro que es una estrategia de propaganda sucia que busca crear la percepción de que el PRI puede perder.

Basados en las conclusiones del apócrifo “Estudio de Prospectiva 2014-2015” los panistas procedieron de inmediato a colocarse como los imparables ganadores de las elecciones del próximo año. En una lógica absurda sostenida en una especie de determinismo histórico los dirigentes y precandidatos del PAN afirman que ellos estarían destinados a vivir una nueva época de oro en el poder. Como si la voluntad de los votantes no contará para definir al ganador o como si ya hubiera desaparecido el peligro de la división interna que está ocasionando la versión de que Gustavo Madero va a imponer al candidato a la gubernatura utilizando una encuesta arreglada.


Pero así es la lógica de la disputa por el poder en su versión más obscura. La propaganda negra sustituye a las propuestas de solución  y compromisos que deberían hacer partidos y candidatos para argumentar sus aspiraciones de gobernar.