Ya empezó la guerra
electoral. Los partidos políticos desarrollan estrategias para lograr un
posicionamiento inicial que los haga ver fuertes y listos para la contienda de
2015.
En la opinión pública se han
colocado con fuerza los nombres de los que podrían ser candidatos a los
múltiples cargos de elección popular. En especial despierta especulación el tema de los aspirantes a la
gubernatura.
PRI, PAN, PRD y los partidos
de minoría ya tienen sus potenciales precandidatos a gobernador.
Se especula también acerca
de los posibles métodos de elección para definir a los abanderados. Encuestas,
candidatos de unidad y consultas a militantes y simpatizantes están sobre la
mesa como alternativas. Métodos electivos que estarán definiendo allá por el
mes de noviembre de este año a los finalistas que competirán por la
gubernatura.
Los dirigentes de todos los
partidos afinan sus estrategias, proponen alianzas, trabajan en la organización
interna de sus estructuras electorales y atacan y contraatacan a sus
adversarios.
Mientras tanto el Instituto
Nacional de Elecciones ya empezó la selección de quienes integrarán la nueva
autoridad electoral en el estado.
Todo este ambiente político
nos revela que ya estamos instalados en la lucha por el poder, disputa que
habrá de definir quiénes conquistarán la representación de los ciudadanos.
Al respecto llama la
atención que el Partido Acción Nacional se haya montado en una estrategia de
ataque contra el PRI en dos frentes. La primera consiste en un ataque
sistemático a la labor y resultados del gobierno estatal. Descalificaciones y
críticas corrosivas que buscan desprestigiar y debilitar la imagen y
legitimidad del gobierno del estado.
La segunda es divulgar la
versión de que en el PRI se han encendido los “focos rojos” por un presunto
peligro de que este partido pierda la gubernatura. Iniciaron esta estrategia a
raíz de una publicación divulgada por el periódico Reforma en el que se daba
cuenta de un supuesto estudios de análisis y prospectiva en el que se
vaticinaba que el PRI podría perder la gubernatura en San Luis Potosí. Este
estudio no cita fuente precisa responsable de la investigación. Tampoco
metodología, por lo que queda claro que es una estrategia de propaganda sucia
que busca crear la percepción de que el PRI puede perder.
Basados en las conclusiones
del apócrifo “Estudio de Prospectiva 2014-2015” los panistas procedieron de
inmediato a colocarse como los imparables ganadores de las elecciones del
próximo año. En una lógica absurda sostenida en una especie de determinismo
histórico los dirigentes y precandidatos del PAN afirman que ellos estarían
destinados a vivir una nueva época de oro en el poder. Como si la voluntad de
los votantes no contará para definir al ganador o como si ya hubiera
desaparecido el peligro de la división interna que está ocasionando la versión
de que Gustavo Madero va a imponer al candidato a la gubernatura utilizando una
encuesta arreglada.
Pero así es la lógica de la
disputa por el poder en su versión más obscura. La propaganda negra sustituye a
las propuestas de solución y compromisos
que deberían hacer partidos y candidatos para argumentar sus aspiraciones de
gobernar.
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