martes, 19 de agosto de 2014

Que las encuestas decidan

Las encuestas se han convertido en una herramienta muy influyente para tomar decisiones en los partidos políticos.

Son utilizadas para obtener diagnósticos acerca de las fortalezas y debilidades que aquejan a los institutos políticos, para identificar demandas ciudadanas, conseguir información clave de los posibles candidatos así como para diseñar estrategias que hagan posible los triunfos electorales.

Los llamados estudios de demoscopia (encuestas diseñadas científicamente) han sido utilizados desde hace mucho tiempo para generar conocimiento en las ciencias sociales. Cuando se cuida el rigor metodológico que exige su diseño proporcionan información confiable.

Sin embargo las encuestas han sido sobrevaloradas. Se piensa que son pronósticos, ventanas para observar el futuro y que son infalibles.

Nada más alejado de la realidad. Las encuestas son fotografías del momento. Retratan un instante de la compleja y cambiante realidad.

Lamentablemente en los últimos tiempos se han utilizado también como propaganda. La información que reportan es presentada con trampa atendiendo a intereses ocultos.

Por ello ahora que algunos de los partidos políticos más importantes han decidido utilizarlas como parte de sus métodos de elección de candidatos es necesarios que en su diseño y aplicación se observe el rigor científico que ellas exigen para ser creíbles.

Dejar que los resultados que arroje una encuesta sea lo que decida quién debe ser el candidato es una gran responsabilidad. Si se presentaran dudas o desconfianza entre los contendientes por fallas en su diseño o suspicacias acerca de la empresa que las aplicará, se pueden descarrilar los procesos de elección interna en los partidos políticos. Ello provocaría rupturas y restaría apoyos y legitimidad al presunto favorecido.

Un candidato a gobernador, por ejemplo, no debe iniciar su campaña desgastado por la inconformidad de los que fueron sus adversarios internos. Si se aplican encuestas no debe haber duda de que es el mejor.


Por ello el PRI y el PAN que hasta ahora son los partidos que tienen incorporados en sus Estatutos la posibilidad de utilizar las encuestas como método electivo deberán ser escrupulosos en extremo al depositar su confianza en los estudios de demoscopia para elegir a sus candidatos. 

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